Una sesión, en concreto

No necesita saber nada de psicología para vivir el Voice Dialogue. Una sesión es una conversación acompañada — con una particularidad sorprendente: no siempre habla el mismo «usted».

El desarrollo

Llegas con una pregunta, una tensión, una decisión que tomar — o simple curiosidad. Después de un breve intercambio, el facilitador o la facilitadora te invita a desplazarte a otro lugar de la sala, y a dejar que una de tus voces interiores se exprese: la que dice sí, por ejemplo. Luego, desde otro lugar, la que dice no. Cada voz es acogida con respeto y curiosidad: ¿qué quiere para ti? ¿Qué está protegiendo? ¿Desde cuándo está ahí? Al final, vuelves al centro — y desde allí observas todo lo que se ha expresado. Algo ha cambiado: has escuchado, desde dentro, quién llevaba las riendas. Poco a poco, algo nuevo empieza a tomar forma en ti: una presencia capaz de acoger todas las voces que acabas de encontrar, sin dejarse gobernar por ninguna de ellas

Qué esperar — y qué no

Sin interpretación, sin diagnóstico, sin consejos. El facilitador no le dice quién es usted y no juzga ninguna de sus voces — ni siquiera las que a usted no le gustan. Nada se fuerza: una voz que no quiere hablar es respetada. Permanece consciente y presente de principio a fin — no es hipnosis. Muchas personas se sorprenden de lo natural que resulta «dejar hablar a una parte»: lo hacemos todo el día sin darnos cuenta.

En la práctica

Una sesión dura generalmente entre 60 y 90 minutos, presencial o en línea. Algunos vienen para una exploración puntual, otros hacen de ello un camino más largo — a su ritmo. Los facilitadores de este sitio trabajan en muchos idiomas, en toda Europa.

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